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La desigualdad educativa en tiempos de crisis

La situación de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y exclusión social ahora es más desigual.

Jueves 12 de marzo de 2020, la delegación de educación en Vizcaya decreta el cierre provisional de todos los centros educativos. Los niños y las niñas regresan a casa pensando en un nuevo periodo “sin cole” que no saben muy bien lo que va a traer consigo. Pronto irán viendo como esta situación se alarga y no son las ansiadas “vacaciones temporales” que en un primer momento se podrían imaginar.

Desde los proyectos de infancia de Caritas Bizkaia, enseguida nos ponemos manos a la obra para adaptar nuestra actividad y mantener el contacto con las familias siendo conscientes de que esta situación de crisis va a tener un impacto mucho mayor en los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social.

A lo largo de estas semanas de acompañamiento hemos constatado como no todas las familias partimos del mismo punto ni tenemos las mismas oportunidades a la hora de afrontar esta situación de crisis. Estos son algunos de los elementos que hemos podido recoger:

  • Las capacidades de trabajar telemáticamente son menores en algunas familias: por falta de dispositivos informáticos y buenas conexiones a internet, pero también por falta de conocimiento tecnológico y de familiaridad con el uso de la tecnología en la familia.
  • Las capacidades de afrontar el estrés emocional de la situación de crisis y confinamiento que vivimos son menores entre las familias más vulnerables: en este sentido hemos detectado varias cuestiones que merman esta capacidad:
    • las condiciones materiales las tienen más preocupadas y estresadas emocionalmente.
    • muchas familias presentan un doble miedo que les impide desarrollar otras habilidades: el miedo a la enfermedad (general en el conjunto de la población) y, en muchos casos, el miedo a ser detenidas por su situación administrativa irregular.
    • La falta de autoestima en relación a sus capacidades parentales hace que en muchos casos no se sientan capaces.
    • Las familias con solo una persona adulta a cargo soportan una mayor carga emocional que no se puede compartir con otros adultos.
  • El cierre de los centros educativos no solo incide en una falta de transmisión conocimientos curriculares, sino también en otros tipos de aprendizajes fundamentales tales como su desarrollo personal, social y comunitario, ya anteriormente complicados para algunas familias.
  • En los hogares en situación de vulnerabilidad se notan más las desiguales capacidades de los progenitores para acompañar en las tareas educativas:
    • Las familias con menor nivel educativo, y/o desconocimiento de euskera están teniendo más dificultades para acompañar las tareas escolares de los menores.
    • Las familias en las que sus progenitores se dedican a trabajos relacionados con actividades esenciales (pequeños comercios de alimentación, actividades de limpieza, trabajadores de supermercado, sanitarios, …) disponen de menos tiempo para poder acompañar a los menores.
    • Las familias con solo una persona adulta a cargo disponen de menos tiempo para poder dedicar a este acompañamiento. Esto se ve agravado según va aumentando el número de menores a cargo.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, desde Caritas Bizkaia nos planteamos situarnos al lado de las familias ofreciendo:

  • Escucha y apoyo telefónico: para poder tener conocimiento de primera mano de qué les está ocurriendo, detectar situaciones de especial vulnerabilidad y trasladar apoyo e información que les pueda ser útil.
  • Herramientas de soporte emocional, tanto para los menores como para las personas adultas de la familia que les aporten recursos y hagan mejorar su capacidad para afrontar la situación. En esta línea hemos elaborado algunas guías para el apoyo familiar que hemos enviado a las familias y que se pueden encontrar en la página web https://lasolidaridadnocierra.eus/recursos/
  • Apoyo en el seguimiento de las tareas escolares desde algunos proyectos, con una doble finalidad: continuar con el soporte que veníamos haciendo en esta línea a las familias, y aportar apoyo y seguridad en un momento especialmente complicado de cierre de centros educativos.

Desde este punto de partida, sabemos que aún tenemos mucho camino por recorrer con el horizonte de poder afrontar las desigualdades que muchos niños, niñas y adolescentes están sufriendo. Estamos en ello, y continuaremos repensando y adaptando nuestra forma de hacer para poder contribuir a la construcción de un nuevo modelo social más justo para todos y todas. 

Monika Martín

Responsable del área de relaciones familiares

Cáritas Bizkaia

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